Foro Mudéjar

agosto 10, 2009

El voto responsable

Archivado en: Sociedad — aramo @ 8:39 am

EL VOTO RESPONSABLE

   1. Para introducir el tema voy a citar directamente una frase de Aristóteles: «el hombre, en efecto, es un ser político y naturalmente hecho para la sociedad» (Aristóteles,Etica a Nicómaco, 9,9,1169 b 18 (Aguilar), Madrid 1986, p.493). Se pregunta si el hombre feliz necesita amigos -tiene cubiertas las necesidades-, y responde: «Sin ninguna duda, es absurdo querer hacer del hombre feliz un solitario. Nadie aceptaría gozar por sí solo de todos los bienes. El hombre, en efecto, es un ser político y naturalmente hecho para la sociedad». Otro sabio, Tomás de Aquino, recoge la expresión, la divulga, y por influencia del pensamiento medieval ha hecho historia en occidente, entre los que son capaces de pensar y medir el valor del pensamiento. El de Aquino la substancia y reduce: «el hombre es por naturaleza animal social», y la usa para sostener y reclamar los grandes valores de la convivencia humana -la amistad, la sinceridad-, sin lo que la sociedad resulta difícil, por no decir imposible.

   Quién le iba a decir al sabio Aristóteles que su pensamiento filosófico influiría en la era de la energía nuclelar, de la globalización, del cambio climático -de tantas modernidades, a la distancia de dos mil cuatrocientos años-, y en general, despertando la conciencia ciudadana que te hace sentir responsable de la marcha de la historia; o si se quiere, en un círculo más modesto e inmediato, en la gestión corresponsable de todos y cada uno en lo que se refiere al bien común, que es actuación esencial en el desenvolvimiento de la sociedad. Esta consideración parecerá abstracta, pero se hace urgente y obligada cuando la sociedad se ve sometida a las arbitrariedades del poder público incompetente, corrompido y empeñado en destruir o impedir los valores fundamentales e inalienables del derecho natural, que durante siglos ha ido conformando la grandeza de la libertad en la convivencia de los pueblos. No es extraño porque la verdad es imperecedera y no prescribe.

   2. A la luz del principio aristotélico cabe enjuiciar muchos problemas que afectan a la vida de las personas; voy a fijar la atención en orientar el voto responsable, que es un derecho y un deber de la persona en la sociedad democrática. A propósito de esta función social dice un autor: «En los países donde funcione el sufragio universal es gravísimo deber de los católicos votar a los candidatos que ofrezcan toda clase de garantías sobre la defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia, y cometerían fácilmente un verdadero pecado mortal votando a los indignos o absteniéndose simplemente de emitir su voto, con peligro de contribuir al triunfo de los candidatos anticatólicos» (A. Royo Marín, Teología moral para seglares, I, Madrid 1957, p. 689). La educación científica exige respeto integro al autor que se cita, y lo doy como lo leo; pero quiero señalar que los no católicos tienen la misma obligación moral inexcusable de formar su conciencia y actuar en consecuencia. No vale la ideología, ni el partido, ni la acepción de personas, ni meter la cabeza bajo el ala, como el avestruz, sino la obligación moral del ser racional y libre que es dueño de sus actos y ha de responder siempre -ahora o después, quiera o no quiera- de la repercusión social de su vida y sus determinaciones.

   Los problemas de la sociedad se resuelven entre todos, y no puedo cruzarme de brazos porque tengo trabajo, y quedar indiferente ante el que no tiene. ¡Los sindicatos de ahora! No puedo ver que la gente no tiene qué comer, sin sudar hasta que la gente tenga qué comer, haciendo lo que está de mi parte. No puedo permanecer pasivo ante la aberración del aborto, y dejar correr el sofisma criminal porque yo no aborto. No puedo consentir que deseduquen a los niños y jóvenes en la corrupción más animal de la marranería pública, quebrantando el derecho inviolable de la familia y del propio educando. No puedo admitir que se propague impunemente la píldora abortiva o el anticonceptivo con la mentira irracional de proteger la salud. ¡Corrompen con mentiras y engaños! Una observación ecológica elemental: ¿Has visto nunca que use anticonceptivo o tome la píldora el cerdo, el perro, el león, el toro, el caballo, el elefante o a la yegua? Claro que no, porque el cerdo, el perro, el león, el toro, el caballo, el elefante, la yegua no son tan animales como el hombre. Que aprendan los analfabetos.

   3. Hace poco se han celebrado elecciones al parlamento europeo, y la nota destacada ha sido el desánimo de los electores, que se han abstenido de concurrir a los comicios por aburrimiento de la gestión de los políticos, ambiciosos y nefastos; la abstención revela que el ciudadano no quiere saber nada, está harto de palabras, piensa que le están tomando el pelo, que se le ríen; el pomposamente proclamado candidato no busca más que el interés propio, que se concreta en nómina escandalosa en tiempos de crisis como la que estamos pasando, y medro personal; algunos no tienen categoría ni para alguacil de pueblo de montaña, que avisa cuando llega el que vende tomates. Conozco alguno -alumno mío en la Universidad-, y a precio justo saldría caro pagando unos céntimos de euro, aunque la nómina que percibe sea ingente. ¡Realmente vergonzoso!

   Esto nos obliga a considerar la importancia del voto, que el ciudadano puede y debe ejercitar en circunstancias perentorias de la vida civil, so pena de incurrir en fraude de la conciencia moral y de los deberes cívicos. El voto es el grito de la libertad que reclama sus derechos, y nadie debe renunciar. ¡Hay que votar! Si la gestión es buena, apóyala; si es nefasta, con manchas claras de corrupción y desgobierno, recházala. Hay que votar, y votar en conciencia; si no votas o votas mal, eres responsable de lo que acontece en la sociedad en que vives, has apoyado el mal que abominas. La responsabilidad, en última instancia, siempre la juzga Dios. Vota al honrado y competente, al inteligente, al que dice la verdad y no engaña; rechaza al tapabocas que despilfarra el dinero de todos y lo regala a sus amigos para que no lo critiquen y le apoyen. Vota al sencillo y celoso del bien común; rechaza al palabrero que promete y no cumple, dice y no hace. Vota al que defiende la verdad y la justicia, la libertad y los valores sagrados de la familia, la educación y el esfuerzo; rechaza al arrogante que desprecia al que no le aplaude, que no tolera sus embustes porque le niega sus derechos.

   «El hombre es un animal social», con derechos y deberes que hay que salvaguardar en la sociedad. Un deber que corresponde en primer lugar a los políticos; y si no lo hacen, si no saben, si no quieren, si malversan la herencia histórica del pueblo, que se vayan. Y como no se van, hay que echarlos con el voto. Ésa es la fuerza de la libertad, ése el valor de tu voto responsable.
Jesús Sancho Bielsa. Catedrático universitario jubilado.
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